Decoración de inspiración colonial

 

Consola de inspiración colonial
Artículo del guía: Patricia Ferrari
Comunidad de decoración de Temalia
Fecha de publicación: 28/05/2001


Cada año un toque especial personaliza el diseño de interior. La decoración es una disciplina viva y en constante renovación. Últimamente transcurre en paralelo con la alta costura, se nota en la tendencia por el uso de las transparencias, en la aplicación de las mismas telas y en los colores. Lo mismo sucede con la rafia y el tejido natural, de moda en gorros y bolsos, que también reviste el sillón y confecciona las cortinas. Si el invierno vistió los accesorios de violeta, malva y naranja, la primavera lo hace de verde manzana, turquesa y lila.

Entremezclado con la calidez de la madera y las telas, el acero sigue ganando terreno. Presente en la cocina con encimeras, electrodomésticos y tiradores, ahora se incorpora al resto de la vivienda en lámparas, en las patas de armarios, de sillones y de mesas, en los marcos de los cuadros y en infinidad de complementos. En brillo o en mate, el acero es una opción que facilita la limpieza en la cocina y el baño. Además, crea un ambiente equilibrado entre el calor que transmite la madera y los tejidos naturales y el frío del metal.


Elementos naturales
Semillas, hojas secas y cañas son el marco ideal para recrear un ambiente étnico de inspiración oriental. Reminiscencias de África, de la India y de China impregnan gran parte del diseño de los accesorios y del mueble. La caña de bambú, la médula de ratán extraída de la palmera de Indonesia, el mimbre y el junco entretejen artesanalmente piezas combinadas con madera de nogal, teca y forja.

Este conjunto, casi siempre reservado para el jardín, invade hoy el interior de la vivienda, ya sea en forma de una pequeña butaca o en todo el mobiliario del salón. Representaciones exóticas de jaulas para pájaros, hamacas y tumbonas enriquecen la decoración. Manojos de cañas y de mimbres adornan las esquinas. La esterilla, el tatami, la arpillera y la alfombra de coco o sisal ribeteada en cuero están presentes en el salón y el dormitorio, junto a la exquisita alfombra oriental y el kilim. El color crudo en todas sus variantes, el lino, la rafia y la piel son la combinación del verano.


Piezas singulares
La cama con dosel es una propuesta que se repite en casi todos los estilos. La cama clásica en madera tallada, rústica en pino o en forja, acompañada de tules y gasas recrea un espacio sutil y cómplice. Otro elemento muy actual y práctico es el biombo en todas sus versiones y materiales: en madera lisa, con persiana y en forja con tela o mimbre. Incluso la caligrafía china está impresa en alguno de ellos, del mismo modo que en armarios y complementos. El baúl es otro accesorio que en algún caso se usa como mesa de centro o como accesorio. Los hay en madera labrada y también forrados de cuero. También empieza a ser muy habitual el cofre, en todos los tamaños y de diferentes orígenes.

En la mesa regresa el bajo plato, ya sea el tradicional de plata o el más innovador en ratán, madera o acero, y ya sea redondo o cuadrado. Otras tendencias que se imponen son los vasos y jarras revestidos en mimbre, los maceteros en caña y ratán, y los farolillos de forja labrada de origen magrebí. El incienso y las grandes velas son los complementos de una decoración de inspiración colonial que vuelve envuelta en mosquiteras y celosías.


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ISSN : 1578-049X