Artículo
del guía: Patricia Ferrari
Comunidad de Decoración de Temalia
Fecha de publicación: 04/02/2002
Muchas veces surgen dudas sobre cómo distribuir el piso o el salón.
Existen algunas pautas clave para poder empezar a tomar decisiones. Lo
primero que hay que hacer es recopilar todo el material que sobre el
piso o local que tengamos: planos acotados, normativa y normas de la
comunidad de vecinos. Una vez que tenemos toda la información el
siguiente paso será corroborar que lo que allí se dice es real y está
vigente. Muchas veces los planos son antiguos y no revelan posteriores
reformas, o son los del piso piloto que luego no se corresponden con la
vivienda en cuestión.
Funciones
Llegados a este punto cabe preguntarse qué es lo que queremos
conseguir, por qué, cómo lo queremos lograr, con qué materiales y en
qué tiempo entre otras cosas. Podemos tomar el caso de un pintor que
quiere rehabilitar su casa particular, y necesita espacio para poder
pintar. Ya aquí tenemos dos pautas clave, confluyen en la vivienda dos
funciones: la de vivienda en sí y la de estudio de pintura. Lo que
quiere conseguir es armonizar estas dos áreas, sin invasiones, ya que
el pintor es autónomo y trabaja en casa. Él pretende lograrlo
consiguiendo un gran espacio muy luminoso separado virtualmente del
resto de la vivienda.
Los materiales serán maderas claras, ventanas amplias, paredes blancas,
sutiles telas, grandes cojines. Hemos obviado el dónde porque hablamos
de una reforma y doy por sentado que ya está el piso. De otro modo, los
resultados arrojados pueden ayudar también en la elección de la
ubicación, medidas y zona de la nueva casa. Estas son ideas tiradas
sobre la mesa, que luego habrá que ver si son posibles o no, pero ya es
un comienzo.
Aquí uno empieza a vislumbrar por dónde va el anteproyecto. Ahora se
precisa hacer un estudio básico de las funciones de cada zona, para ver
qué necesidades hay que solventar. Hay que tener en cuenta dónde se
guardarán los lienzos, qué medida tiene el caballete, si tiene uno
solo o varios, dónde se guardarán los óleos, si necesita una pila
para el agua o dos, si pinta de noche, de día o es indistinto, qué
necesidades de iluminación natural y artificial tiene, qué nivel de
calefacción admiten los cuadros, si hará falta una pequeña nevera, si
tendrá el equipo de música allí o le gusta pintar en silencio y hay
que contemplar un buen aislamiento acústico en detrimento del espacio
abierto.
Así hasta un sinfin de preguntas y respuestas que ayudan a que cuando
la obra esté acabada uno no se tire de los pelos diciendo: ''¡cómo no
me di cuenta de esto antes!'', ''¡ahora ya no tiene arreglo hasta la próxima
vez que pinte o haga reforma!''.
Zonas y organigrama
Este pequeño ejercicio hay que hacerlo con todas las partes de la casa:
coger un lápiz, hacer varias fotocopias del plano, y sobre ellas
empezar a delimitar con grandes manchas de colores las zonas donde nos
gustaría llevar a cabo cada función, ya que a esta altura ya sabemos
cuáles serán, que condiciones tienen que cumplir y cuál sería la
zona más idónea para cada una.
Por tonto que parezca, este paso hay que realizarlo con cada parte de la
casa. Porque no todos queremos lo mismo en cada área. Es por eso que a
igualdad de piso, podemos encontrarnos con que alguien tiró la pared de
la cocina e hizo gran salón comedor. Otra persona sólo abrió un
pasaplatos porque le gusta estar comunicado con la cocina, pero no tanto
como el anterior, y una tercera la achicó por la mitad y puso un
tendedero más grande porque no come nunca en casa.
Llegados a este punto, es necesario proponer la ayuda de un profesional,
que respetará vuestros gustos y os aconsejará, no encarecerá la obra,
y sí podrá transformar en proyecto vuestras ideas, planificar la
entrada de cada oficio y coordinar los tiempos.